El gobierno municipal del PP pretendió “colar” la contratación directa del autobús que lanzó a la calle el pasado 22 de mayo (en vísperas de las elecciones municipales), durante la celebración de una comisión extraordinaria que convocó el alcalde a mediados de julio.
El grupo municipal socialista frenó la ALCALDADA poniendo sobre la mesa la legalidad que obliga a que sea el pleno municipal quien se pronuncie, primero, sobre la necesidad de la creación de un servicio de transporte, y después, a la vista de un expediente en condiciones, sobre la regulación del servicio y de los diferentes aspectos que hay que tener en cuenta para cubrir las necesidades reales que tiene el municipio.
Al alcalde no le gustó que quedara en evidencia de manera tan clara cuáles eras sus verdaderas intenciones: (dar cobertura legal inmediata a una de sus ”chapuzas” electorales más sonada, acallar las voces que se preguntan de dónde ha salido el autobús-fantasma, y de paso, hacer comulgar con ruedas de molino a los sufridos vecinos de Rocafort y pagar -entre todos- una parte del gasto de su campaña)
“Vestir el santo” inmediatemente fue la orden que transmitió a los servicios administrativos municipales, y, en menos de quince días (cuando lo habitual es que un expediente de esta envergadura tarde alrededor de un año en estar listo, por la costosa preparación que conlleva y que debe incluir un estudio riguroso sobre las necesidades reales de la población, permisos diversos para salir del término municipal, un proyecto de colaboración con el organismo responsable del transporte urbano inter-municipal, una propuesta reguladora de la ordenaza fiscal, etc. etc.).
En menos de quince días -decimos- el alcalde convocó otra comisión a la que llevó diversos papeles sueltos, sin firma de técnico alguno en la materia que avalara la propuesta, y ese mismo día convocó un pleno extraordinario para aprobarlo definitivamente.
El pleno, celebrado el 31 de julio, fue demoledor para el PP y sus intereses partidistas.
La contundencia intelectual del discurso de Pilar Núñez, concejala del grupo municipal socialista, dejó sin respiración a la portavoz del PP, Carla Navarro (y decimos “sin respiración”, porque no era posible dejarla sin argumentos: no los tenía.), quien, a duras penas, trataba una y otra vez de esconder el verdadero asunto y confundirlo con lo que ellos llaman una cuestión de “amor a Rocafort”.
Para morirse de risa el concepto que maneja el PP sobre el amor que sienten por Rocafort; para morirse de risa, si no fuera que tanta desfachatez la sufragamos entre todos de nuestros bolsillos.



Bloc de la Agrupació Local del PSPV-PSOE de Rocafort (Valencia).
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