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En la Casa de Cultura hay miedo y se derrocha soberbia. |
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Escrito por Administrator
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sábado, 22 de julio de 2006 |
El Ayuntamiento de Rocafort tiene una amplia y costosa nómina de Personal. Pero no responde siempre a la puesta en marcha de nuevos servicios o a la mejora de los ya existentes. Un ejemplo claro de lo que decimos es lo que sucede en la Casa de Cultura. ¿Se corresponde la calidad de la programación cultual de Rocafort con el amplio presupuesto que absorbe el personal allí contratado? ¿Cuál es la razón de la oca calidad de una Casa de Cultura que nos cuesta tanto?
La falta de un proyecto serio y de calidad se explica por la falta de una dirección sólida y responsable profesionalmente. (¿Sabían que la única titulación que puede presentar la Encargada de la Casa de Cultura es el antiguo certificado de escolaridad?). Y porque a la hora de contratar al personal, no siempre se cumplen los principios de igualdad, mérito y capacidad que son exigibles a los trabajadores del sector público.
Pero también se explica por el ambiente de miedo y soberbia que allí se respira: existen denuncias de trabajadores ante los tribunales por acoso laboral; algunos han tenido que abandonar su puesto de trabajo.
Llama la atención que en el último año, por ejemplo, un 33% de los gastos de personal del Ayuntamiento se destinó a contratos temporales. Hay pues un alto porcentaje de trabajadores a expensas siempre de la renovación –o no- de su contrato de trabajo. Ello hace temer que la gestión de los recursos humanos pueda estar demasiado expuesta a la voluntad personal del alcalde o de los miembros de su gobierno. Y eso no es bueno para nadie, pero especialmente no lo es para los trabajadores, porque pueden convertirse –muy a su pesar- en figuras "de quita y pon", sujetos siempre a los intereses de quien los contrata, o de quien sugiere su contratación o su despido. Nosotros afirmamos que los trabajadores de la Casa de Cultura -y ellos y ellas son sólo un ejemplo del resto de sus compañeros destinados en otras dependencias municipales- quieren trabajar y quieren cumplir con sus obligaciones laborales: se sienten comprometidos con la labor pública que están desarrollando. Sin embargo, creemos que no lo tienen fácil; por una parte por la precariedad de la mayoría de sus contratos, y lo que eso significa; y por otra, porque en el ambiente que se respira en las dependencias municipales en general, sobra miedo y se derrocha soberbia. |
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Modificado el ( jueves, 03 de agosto de 2006 )
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